10 cosas que nunca debes decir a tus hijos

Escrito por / 8 abril, 22:35 PM Imprimir

Probablemente ya no utilizas con tus hijos esas frases antiguas como: “Espera hasta que tu papá llegue a casa para…” o “Tu eres el hombre de la casa”, pero hay un montón de otras frases menos obvias que debes evitar decirles a tus hijos por el bien de ellos y el tuyo.

1. “Gran trabajo”.
Estudios han demostrado que decir una frase genérica como “Bien hecho” o “Así se hace” cada vez que tu niño domina una habilidad, lo hace dependiente de su afirmación en lugar de ser una motivación. Guarda las felicitaciones para cuando sean realmente justificadas y trata de ser lo más específico posible. En lugar de decirle “Excelente juego”, utiliza: “Hiciste un buen juego. Me gustó lo que hiciste por tu equipo.”
Jenn Berman, Psy.D., author of The A to Z Guide to Raising Happy, Confident Kids.

2. “La práctica hace al maestro”.
Es cierto que cuanto más tiempo dedica tu hijo a sus habilidades, mejores resultados puede obtener. Sin embargo, esta frase, puede crear una fuerte presión por ganar o sobresalir. Esta frase genera el mensaje de que si cometes errores, es porque no se entrenó lo suficiente. Cuántas veces ha visto a jóvenes peleando consigo mismos y preguntándose “¿Qué me pasa? Entreno, entreno, practico, practico, y todavía no soy el mejor”. En su lugar, anima a tus hijos a trabajar duro, a esforzarse de poco a poco, porque así es como va a mejorar y se sentirá orgulloso de su progreso.
Joel Fish, Ph.D., author of 101 Ways to Be a Terrific Sports Parent.

3. “Estás bien.”
Cuando tu hijo se raspa la rodilla y se pone a llorar, tu instinto te asegura que él no está mal herido. Pero decirle que está bien sólo pueden hacerlo sentir peor. “Tu hijo está llorando porque no está bien”, dice la Dra. Berman. Tu trabajo es ayudar a entender y lidiar con sus emociones, no descartarlos. Trata de darle un abrazo y aprende a reconocer lo que está sintiendo, diciendo algo como: “Esa fue una caída de miedo.” Luego pregúntale si le gustaría que le pusieras una venda o un beso (o ambos), tu hijo elegirá una de las opciones y superará el evento.

4. “¡Apúrate!”
Tu hijo pierde el tiempo cuando intenta desayunar, insiste en atar las agujetas de sus tenis (aunque aún no domina la técnica aún), y está retrasado para llegar a la escuela – de nuevo. Al presionarlos con ésta frase, lo único que consigues es “encender” movimientos que crean estrés adicional. Lo que debes decir con un tono más suave es: “Vamos a apurarnos”, éste frase activa el mensaje de que los dos están en el mismo equipo. También puede activar el acto como si fuera un juego al decir: “¿Por qué no competimos para ver quién puede ponerse los pantalones primero?
Linda Acredolo, Ph.D., coauthor of Baby Minds

5. “Estás gordito”
¿Tu hijo está pasado de peso? Guárdatelo el comentario para ti. Si tu hijo escucha a diario sobre como está subiendo de peso y no existe un acto positivo, puede desarrollar una imagen contraria al cuidado corporal saludable. Es mejor decirle: “Comeremos sano, porque nos gustará la forma en que nos sentiremos”, “Comenzaremos una rutina divertida de ejercicio” en lugar de: “Necesitas hacer ejercicio”, ya que esto puede sonar como una queja. Decir “Voy a dar un paseo, el día está muy bien”, puede inspirar a que tu hijo se una a tu rutina.

6. “No nos podemos permitir eso.”
Es fácil de usar esta respuesta predeterminada cuando tu hijo te pide el último juguete o gadget. Pero hacerlo envía el mensaje de que no estás bien con tus finanzas, algo que puede ser aterrador para los niños. Los pequeños mayores de 6 años, perciben esto como un reclamo por haber tomado la decisión de haber comprado una casa cara, por ejemplo. Elige una forma alternativa de expresar la misma idea, como por ejemplo: “Nosotros no vamos a comprar eso porque estamos ahorrando nuestro dinero para cosas más importantes” Si insisten en discutir más a fondo, tienes una ventana perfecta para iniciar una conversación sobre cómo ahorrar y administrar el dinero.
Jayne Pearl, the author of Kids and Money

7. “No hables con extraños”.
Este es un concepto difícil de comprender para un niño joven. Incluso si una persona no es familiar, no puede pensar en él como un extraño si él es bueno con ella. Además, los niños pueden tomar esta regla por el camino equivocado y se resisten a la ayuda de agentes de la policía o los bomberos a los que no conocen. En lugar de ésta advertencia acerca de los extraños, abre escenarios como “¿Qué harías si un hombre no conoces te ofrece dulces y quiere llevarte a casa?”. Pídele que te explique lo que haría, luego explícale cual sería la acción correcta a seguir. Dado que la gran mayoría de los casos de secuestro infantil involucra a alguien que ya conoce al niño, es recomendable comentarle que si alguien lo hace sentir triste, asustado o confundido, te lo comunique de inmediato.
Nancy McBride, executive director for the National Center for Missing & Exploited Children, Florida Regional Office, in Lake Park

8. “Ten cuidado.”
Decir ésta frase a tu hijo mientras se sube al pasamanos o resbaladilla en el parque sólo incrementará las posibilidades de que él se caiga. “Estas palabras lo distraen de lo que está haciendo, por lo que deja de poner atención”. Si te sientes ansioso, acércate y ubícate cerca en caso de que se caiga, siendo lo más quieto y tranquilo como sea posible.
Carlisle Solomon, author of Baby Knows Best

9. “No hay postre a menos que termines tu comida.”
El uso de esta expresión aumenta el valor percibido de un niño por la golosina y disminuye su disfrute de la comida en sí – lo contrario de lo que se quiere lograr. Ajusta tu mensaje a lo largo de estas líneas: “Primero vamos a comer nuestra comida y luego tenemos el postre.” El cambio de redacción, aunque sutil, tiene un impacto mucho más positivo sobre su hijo.
David Ludwig, M.D., Ph.D., director of the New Balance Foundation Obesity Prevention Center at Boston Children’s Hospital and author of Ending the Food Fight.

10. “Deja que te ayude.”
Cuando tu hijo tiene dificultades para construir una torre de bloques o terminar un rompecabezas, es natural querer darle una mano. No lo hagas de inmediato. Si vas demasiado pronto, puede que detengas el proceso de independencia de tu hijo, porque él siempre va a estar mirando a los demás en busca de respuestas. En su lugar, haz preguntas para orientarlo y para ayudarlo a resolver el problema: “¿Crees que la pieza grande o el pequeño debe ir en la parte inferior? ¿Por qué crees que vamos a darle una oportunidad?”.
Myrna Shure, Ph.D., professor emeritus of psychology at Drexel University in Philadelphia and author of Raising a Thinking Child

Estas frases cotidianas en realidad puede hacer más daño que bien. Piénsalo.

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